El buen gusto

Esport

Ángel Cappa, El País   (03/04/1995)

imageSe parte del respeto a la pelota. Nadie la maltrata, todos la cuidan. La llevan de un sitio para el otro casi acariciándola, procurando el efecto justo, el toque preciso. Se agrupan para tocar y disfrutar, con elegancia, con gusto. Han creado escuela, son propietarios de un estilo que los define antes y después de los resultados. Cuando juega el Ajax, la propuesta es más atractiva y nunca se traicionan ni para lograr el gol que les dé la victoria, ni para aferrarse a un empate salvador. Por eso, se salvan siempre.

Lo hacen desde siempre, o desde hace tantos años que uno se pierde en la memoria. Sus jugadores aparecen muy jóvenes en primer plano, y desde entonces se enrolan en el placer del buen fútbol. Saben que si ellos tienen la pelota, los contrarios deben correr detrás si quieren alcanzarla, y no se apresuranpara llegar a la red, porque también saben que así es, precisamente, como se llega más rápido. Todo lo hacen con tanta naturalidad, que hasta parece normal que con mucha frecuencia surjan jugadores como Van Basten, Berkamp, Rijkaard, Roy, Overmars, y tantos otros que no tienen que confundirse con la referencia histórica de Cruyff y con el argumento de una identidad tan definida.

Claro que los utilitaristas les piden cuentas a fin de mes, porque ya sabemos que “aquí lo que importa es ganar y lo demás son pamplinas”.

Entonces, los llevan a las vitrinas y les muestran copas de todos los colores, antiguas y recientes, nacionales e internacionales, y balances impecables con resultados difícilmente igualables. Después los invitan, respetuosamente, a que dejen libre el paso para los que quieran entrar a disfrutar del juego, a los que resucitan ilusiones y dan rienda suelta a las emociones. Pasen y vean señores, que empieza la función. Juega el Ajax y la alegría es una costumbre y el buen gusto una obligación.

Cuentan que en un partido, Pipo Rossi, el que jugó junto a Di Stefano, regateó a un rival dentro de su área, le hizo un caño a otro, un sombreroa un tercero y finalmente le quitaron la pelota y le costó un gol. Los compañeros le miraron con ganas de matarle. “¿Y qué?”, dijo Pipo, “si me sale”. El Ajax está peleando la Copa de Europa jugando como siempre, tocando y tocando, respetando el estilo. Si no la gana, le quedará el hermoso consuelo de Pipo Rossi: ¿Y si me sale?”.

Para qué se juega al fútbol (Dante Panzeri, 1971)

Esport

imageGanar, es obvio. Descontado. Jamás se hizo nada en la vida para perder. Pero además de ganar, que es cuestión asimismo implícita en jugar bien, en jugar mejor… ¿qué es jugar al fútbol?… ¿para qué jugamos al fútbol? Para una satisfacción artesanal que tanto puede ser personal, como de un conjunto de compañeros con los que nos vamos haciendo camaradas. Aunque terminemos haciendo del fútbol una máquina calculadora de pesos; un trabajo y sacrificio, como ahora mucho se menciona para justificar que no se juegue al fútbol; una actividad financiera; aunque lleguemos alguna vez a eso, es una sola la razón por la que jugaremos al fútbol cuando niños; por la que seguiremos jugando cuando adolescentes; por la que jugaremos como adultos: aquella satisfacción artesanal. Puesto que si ella no fuera la causa por la que jugamos, jamás nos elegirían para posteriormente “trabajar y sacrificarnos”.

“El público pide y exige resultados y nosotros nos debemos al público.” Es una de las explicaciones que suelen darse para el hecho de haber convertido al juego en un no juego. Yo afirmo que eso es mentira. Quien así habla y así juega, juega así, porque el que quiere resultados es él. Y pretende transferirle la culpa de ello al público. Se parece al dirigente o gobernante que dice hacer “lo que pide el pueblo”. Cuando la realidad es que lo que hace, como lo hace, apunta solamente a durar él ante el pueblo en cuestión. Jugador y gobernante que así filosofan respecto de sus deberes, son la equivalencia del escritor que, con el pretexto de escribir para el público lo está despreciando y estafando al negarle la riqueza de lo que emerge de quienes escriben para sí mismos y para que luego el público acepte o rechace, según es imposible saber, jamás, quién y cómo es el llamado público (hinchada). Los tres –futbolista, gobernante y escritor– están, en esos casos, señalando al llamado público como un ignorante a perpetuidad, inmerecedor o incapacitado de gustar nada ajeno a su ignorancia estancada. Quienes más gustaron en esos tres terrenos fueron siempre aquellos que se respetaron a sí mismos.

Jugador de fútbol es el sibarita de la satisfacción de jugar bien. Jugar bien supone un montón de cosas. Y la que menos cuenta entre ellas es la de ganar, según una conciencia nos dirá ganamos, pero qué mal jugamos, del modo que otro día nos recordará perdimos, pero qué bien jugamos; en el próximo partido tenemos que matar. El fútbol se divide en pasión, en técnica, en juego (coordinación), en lucha, en resultados, en amistad, en dolor, en goce, en alegría, en furia. Es un juego con el que se puede ganar dinero. Pero para ganar dinero tiene que ser juego. Y con dinero sólo, no es juego ni es ganancia. Es una pasión que puede dar espectáculo. Pero no puede ser espectáculo sin pasión. Da espectáculo con pasión, si hay técnica y belleza y juego (técnica la individual, belleza la coordinación). Es lo que sale y se presenta, mucho más que lo se piensa o se planea. Es una camisa de sangre y no de género. El profesionalismo exige separar sentimientos. Pero sin sentimiento no puede haber profesión. El hombre caluroso no puede ser suplantado por la fría maquinaria. Y el fútbol es arte (ciencia es lo que exige maestros) de calurosos apasionados. Con el que se puede llegar a la guerra. Pero solamente a la guerra de los afanes, nunca de la intención. Esa es la guerra que paga el público y quiere el público. Y a la que hace honor el jugador que concreta un gol por gran jugada de un compañero y corre a abrazarlo diciéndole: Me daba vergüenza hacerlo; gol era tuyo. Fútbol es recuerdo de lo que jamás se repetía. Es momento. El fútbol no tiene futuro.

¿Estamos todos en la misma barca?

Relats

Cuentan las crónicas que se celebró una competición de remeros entre dos equipos formados por miembros de la Administración Pública de España y Japón. Se dio la salida y los japoneses empezaron a destacar desde el primer momento, llegando a la meta con una hora de ventaja sobre el equipo español.image

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La Dirección de la administración española analizó las causas de tan amarga derrota y advirtió que el equipo japonés estaba compuesto por 10 remeros y un jefe de equipo, mientras que la tripulación española la componían 10 jefes de equipo y un remero, por lo que se decidió adoptar las medidas adecuadas.

Populisme liberal

Economia, Masnou

1004980_387906811340556_1077327305_nL’oposició en ple, 11 regidors i regidores de grups tant diversos com el Partit Popular i Iniciativa, han força la convocatòria d’un Ple extraordinari el proper dia 21 per fer una rebaixa d’impostos mitjançant la modificació de les ordenances fiscals. L’oposició calcula que aquesta rebaixa permetrà a cada família disposar de 65€ més durant el proper any 2014.

No soc sospitós de simpatitzar amb l’actual govern del Masnou, més aviat el contrari. Tampoc defensaré l’actitud poc democràtica d’un govern que s’ha negant a convocar el Ple extraordinari, havent de ser la secretaria de l’estat (espanyol) qui actués d’ofici i convoques la sessió. Però des d’una visió d’esquerres crec que la proposta està mal plantejada i té com a objectiu prioritari desgastar al govern, no pas el benestar dels ciutadans.

Pagar menys impostos és necessàriament bo per la ciutadania? Depèn. El que ens hauríem de preguntar i tenir dret a saber és en què els gasten aquests impostos! I en últim terme tenir dret a decidir directament, els veïns i veïnes del poble, en que volem gastar-los. No és el mateix pagar impostos per subvencionar els capricis de determinats polítics que tots tenim al cap, que pagar la gestió de les escoles bressol o la neteja dels carrers. No té res a veure.

En que retallarà el govern? Si paguem menys impostos l’ajuntament tindrà menys ingressos que l’any 2013 i per tant haurà de reduir la seva despesa, fins aquí tothom que sàpiga sumar estarà d’acord. Aquest és el problema, no es retallarà en capricis o en sous dels polítics, es retallarà en serveis públics i es farà amb “l’excusa” d’aquesta proposta de l’oposició. En parlem d’aquí a uns mesos.

A la dreta ja li va bé reduir el debat a eslògans liberals del tipus “més diners a la butxaca dels ciutadans!!”. L’esquerra hauria allunyar-se d’aquest tipus de populisme, que només ens porta pa per avui i gana per demà. Cal lluitar per un control efectiu dels veïns i les veïnes sobre on van a parar els impostos i construir, paral·lelament, noves eines de decisió col·lectiva que ens permetin, entre tots, decidir si cal pagar menys o més impostos, però sobretot per decidir si ho gastem en capricis o en escoles bressol.